Mis heridas guardan historia, graves fueron, hondo pesar dejaron, las acaricio cada mañana como recordando por quién fueron hechas, sonrío y es el destino que supo el camino donde me lastimó aquella triste noche... estruendos, zumbidos, metal cruzando aire, trastocando piel, derramando sangre, me miro, agitado, sudando bajo el festín de balas, bailo en traspiés, caigo, miro el cielo, y su silencio calla dolor, lo demás escapa mente y aquí en campo verde aterciopelado descanso... pocos me miran, pasan desubicados tratando de encontrar refugio de tristeza... siento una lágrima, es mi amada que me acompaña cada mañana en mi refugio, la miró, sigue bella, la siento, la amo, habla conmigo, reitera promesas, me contempla, un beso, se despide, deja su aroma, y cierro los ojos en campo oscuro... vuelve el silencio y aún no comprendo que hago habitando camposanto......