GRIETAS DE VIDA
No era un grito ni una súplica. fue un roce de sombra contra mis costillas, un crujido diminuto en la bisagra del mundo que ya no sabía girar. Del polvo levanté mis propios fragmentos: un anhelo oxidado, la mitad de una promesa, la arena de un tiempo que creí definitivo. Mis dedos temblaban al reconocer cada borde roto, y en ese contacto áspero algo se despegó del silencio. No fue una voz, fue una quietud que se hizo hueso, un peso tibio en medio del pecho. Y entendí que aún no era ruina, apenas un escombro con conciencia, todavía capaz de albergar un temblor. La noche entraba por las grietas, pero las grietas, lo supe entonces, eran también un modo de respirar. ᴋʀᴏᴄᴋ