EL SILENCIO DEL ADIÓS
Me pregunté tantas veces qué duele más: el adiós que se anuncia o el que se esconde. Lo descubrí cuando partió sin palabras, sin gesto, dejando apenas un vacío que se extendió en la casa, en la cama, en el alma. El silencio fue su despedida, y en ese silencio se derrumbaron las paredes, se quebró la memoria, se apagó la luz. La busqué en los rincones, en los recuerdos, en los sueños que aún la nombran, pero no estaba. Todavía no está. Ahora sé que el dolor más hondo no es el adiós anunciado, sino el que se pronuncia con la ausencia, con la nada, con el silencio que nunca termina. ᴋʀᴏᴄᴋ