Una nueva pasión nace en mi pecho, como aurora tras noche muy oscura; no es llama fugaz, ni ilusión impura, sino fuego sereno y verdadero hecho. Surge sin prisa, con amor derecho, con la ternura que madura y cura; es savia nueva que renueva y apura el viejo invierno de mi desapego. No temo ya las sombras del pasado, pues en tus ojos hallo primavera; contigo todo vuelve a ser sagrado. Camina, pues, conmigo esta ribera, que el alma —al fin— ha sido despertado por una luz que nunca se extinguiera. ᴋʀᴏᴄᴋ