3:17 am

 

Tu aliento contra mi pecho.
El calor de tus piernas 
dobladas entre las mías. 
No digo nada porque 
el silencio de esta hora 
ya habla por los dos: 
el roce de tu pulgar 
en mi muñeca, 
la forma en que tu pecho 
se hunde y vuelve 
a llenarse contra mi.

No pienso en nada.
O en todo a la vez. 
Tu mano descansa 
con el peso exacto 
de quien no necesita afirmar 
que está aquí. 
Simplemente está. 
Y eso basta 
para que el mundo afuera 
—el frío, la ciudad dormida, 
el tiempo que pasa— 
se vuelva rumor lejano, 
casi inventado.

Cierro los ojos,
respiro el olor de tu piel 
mezclado con las sábanas,
siento cómo el sueño tira de ti,
cómo tu cuerpo se acomoda 
un poco más contra el mío, 
confiada, dulce, tierna.

En este borde
entre la noche y lo que viene,
no sé si somos dos
o uno solo que respira
por dos bocas.

Solo sé que,
si alguien me preguntara
dónde está el cielo,
apuntaría aquí:
a esta oscuridad cálida,
a tu brazo tierno
sobre mi costado,
a esta paz
que no tiene nombre
pero tiene forma.

Tu forma. La mía.
La que hacemos juntos
cuando nadie nos mira.

ᴋʀᴏᴄᴋ 

Comentarios

Entradas populares de este blog

SUSURRO DE AMOR

SENSUALIDAD

DECIR TE AMO