DESAFIANDO EL DESTINO
Desafiando el destino no siempre requiere un grito de guerra ni el estruendo de los gigantes; a veces, es un acto tan silencioso y delicado como el latido de una mariposa bajo la lluvia. En la quietud de esta habitación, el tiempo parece haber suspendido su carrera incesante para observarnos... entiendo, que la verdadera rebeldía no está en cambiar lo que está escrito en las estrellas, sino en amar intensamente aquello que sabemos que es efímero. ᴋʀᴏᴄᴋ