EL SILENCIO DEL ADIÓS


Me pregunté tantas veces  
qué duele más:  
el adiós que se anuncia  
o el que se esconde.  

Lo descubrí cuando partió  
sin palabras,  
sin gesto,  
dejando apenas un vacío  
que se extendió en la casa,  
en la cama,  
en el alma.  

El silencio fue su despedida,  
y en ese silencio  
se derrumbaron las paredes,  
se quebró la memoria,  
se apagó la luz.  

La busqué en los rincones,  
en los recuerdos,  
en los sueños que aún la nombran,  
pero no estaba.  
Todavía no está.  

Ahora sé que el dolor más hondo  
no es el adiós anunciado,  
sino el que se pronuncia  
con la ausencia,  
con la nada,  
con el silencio que nunca termina.  

ᴋʀᴏᴄᴋ

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