GRIETAS DE VIDA


No era un grito ni una súplica. 
fue un roce de sombra 
contra mis costillas, 
un crujido diminuto 
en la bisagra del mundo 
que ya no sabía girar.

Del polvo levanté 
mis propios fragmentos: 
un anhelo oxidado, 
la mitad de una promesa, 
la arena de un tiempo 
que creí definitivo. 

Mis dedos temblaban 
al reconocer cada borde roto, 
y en ese contacto áspero 
algo se despegó del silencio.

No fue una voz, fue una quietud 
que se hizo hueso, 
un peso tibio en medio del pecho. 

Y entendí que aún no era ruina, 
apenas un escombro con conciencia, 
todavía capaz de albergar un temblor.

La noche entraba por las grietas,
pero las grietas, lo supe entonces, 
eran también un modo de respirar.

ᴋʀᴏᴄᴋ

Comentarios

Entradas populares de este blog

SUSURRO DE AMOR

LUZ Y ABRIGO

INFINITO