VACÍOS MOMENTOS


Ya no hay puentes, 
solo el eco de un silencio 
que pesa como humedad 
antes de la lluvia. 
Cada gesto aprendido 
se ha vuelto extraño, 
como si nuestros cuerpos 
hubieran olvidado el idioma 
que inventaron juntos.

En los rincones 
de esta habitación 
aún flotan palabras 
dichas al borde del sueño, 
pero ya no encuentran 
a quién tocar. 
A veces la memoria 
es un espejo empañado: 
respiras cerca y todo 
se vuelve vaho, nada.

Quizás el amor 
se desgasta así, 
como la cuerda 
de una campana 
que repica sola 
tras la tormenta. 
Mejor dejarlo ir, 
no por orgullo, 
sino porque el suelo 
que pisamos 
ya no es el mismo.

Algo se rompió 
sin estrépito, 
como una promesa 
que envejece en un cajón. 
Ahora solo queda 
esta paz incómoda, 
este saber sin ganador, 
solo dos caminos 
que se separan sin rencor, 
apenas con la leve tristeza 
de quien despide un barco 
que nunca zarpó.

ᴋʀᴏᴄᴋ

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