BÚSCAME
Búscame en las ventanas abiertas
al viento de la tarde,
en las palabras que dejé a medias
en una libreta,
en los libros con lomos ablandados
por los dedos,
en las canciones que repetimos
mañana, tarde y noche.
Búscame en los pasos
que diste las noches
que te sentiste perdida,
en la calma que te visita
cuando miras el cielo más limpio,
en las pequeñas misericordias
que ofreces sin pensar:
una manta, un pan, una disculpa,
allí donde la ternura
que compartimos germina,
ahí me encontrarás.
Búscame en la paciencia
de las plantas que cuidas,
en las cartas sin enviar
que al fin decides leer,
en los recuerdos
que vuelves a contar
como si fueran nuevos.
Búscame en el consuelo
que das a otros,
porque en ese acto sencillo
mi voz se convierte en eco.
No me busques en la ausencia
medida en lápidas,
ven a buscarme
en la continuidad de lo amado:
en los gestos, en las manos,
en la voz que se repite,
en el silencio que
no oprime sino invita.
Porque mi presencia
no se ancla en lo inmóvil;
es corriente en las cosas que tocó
y en las que alguna vez soñé.
Si quieres encontrarme,
siéntate donde la memoria
y la ternura se encuentran,
y déjate habitar
por lo que dejamos en vida.
Allí, en ese hilo que une
un gesto con otro,
en ese lugar sin fronteras
entre los que fuimos
y los que somos,
ahí seguirá viviendo mi alma.
ᴋʀᴏᴄᴋ
al viento de la tarde,
en las palabras que dejé a medias
en una libreta,
en los libros con lomos ablandados
por los dedos,
en las canciones que repetimos
mañana, tarde y noche.
Búscame en los pasos
que diste las noches
que te sentiste perdida,
en la calma que te visita
cuando miras el cielo más limpio,
en las pequeñas misericordias
que ofreces sin pensar:
una manta, un pan, una disculpa,
allí donde la ternura
que compartimos germina,
ahí me encontrarás.
Búscame en la paciencia
de las plantas que cuidas,
en las cartas sin enviar
que al fin decides leer,
en los recuerdos
que vuelves a contar
como si fueran nuevos.
Búscame en el consuelo
que das a otros,
porque en ese acto sencillo
mi voz se convierte en eco.
No me busques en la ausencia
medida en lápidas,
ven a buscarme
en la continuidad de lo amado:
en los gestos, en las manos,
en la voz que se repite,
en el silencio que
no oprime sino invita.
Porque mi presencia
no se ancla en lo inmóvil;
es corriente en las cosas que tocó
y en las que alguna vez soñé.
Si quieres encontrarme,
siéntate donde la memoria
y la ternura se encuentran,
y déjate habitar
por lo que dejamos en vida.
Allí, en ese hilo que une
un gesto con otro,
en ese lugar sin fronteras
entre los que fuimos
y los que somos,
ahí seguirá viviendo mi alma.
ᴋʀᴏᴄᴋ

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