LLEGASTE TÚ
Cuando no esperaba nada,
amaneció tu voz
en la rutina de mis pasos,
sin aviso, sin razón.
Tus manos, sin tocarme,
dibujaron un mapa sin papel,
y en la sombra de un gesto cotidiano
se coló todo un cielo sin querer.
Me enseñaste el silencio
que habita entre dos letras,
y aprendí a descifrar
lo que no nombran las pausas.
Nunca supe de métrica,
pero tu risa era un verso suelto,
y tu ausencia,
una coma que duele.
Supe entonces que no eras hallazgo,
ni azar, ni destino:
eras la hondura que no se busca,
la palabra que habita antes del grito.
Y cuando nada me pedía nada,
llegaste tú.
No para quedarte,
sino para volverte
respiración.
ᴋʀᴏᴄᴋ
amaneció tu voz
en la rutina de mis pasos,
sin aviso, sin razón.
Tus manos, sin tocarme,
dibujaron un mapa sin papel,
y en la sombra de un gesto cotidiano
se coló todo un cielo sin querer.
Me enseñaste el silencio
que habita entre dos letras,
y aprendí a descifrar
lo que no nombran las pausas.
Nunca supe de métrica,
pero tu risa era un verso suelto,
y tu ausencia,
una coma que duele.
Supe entonces que no eras hallazgo,
ni azar, ni destino:
eras la hondura que no se busca,
la palabra que habita antes del grito.
Y cuando nada me pedía nada,
llegaste tú.
No para quedarte,
sino para volverte
respiración.
ᴋʀᴏᴄᴋ

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