OCASO DEL BESO
El ocaso del día
se tiñe de oro,
un beso asoma,
tímido y callado,
bajo el cielo que arde,
en suave ambiente,
nuestros labios se encuentran,
un instante sagrado.
El sol se oculta,
las sombras se alargan,
nuestros cuerpos se funden
en un suave vaivén,
un susurro de amor
que a los vientos embargan,
un abrazo eterno,
un mágico edén.
Pero el tiempo avanza,
cruel y certero,
y el ocaso del beso
se vuelve un adiós,
en la brisa se siente
el dolor sincero,
de un amor que se apaga,
dejando su voz.
Así, en el crepúsculo,
guardo el destello,
de un beso que fue,
un eterno destello.
ᴋʀᴏᴄᴋ
se tiñe de oro,
un beso asoma,
tímido y callado,
bajo el cielo que arde,
en suave ambiente,
nuestros labios se encuentran,
un instante sagrado.
El sol se oculta,
las sombras se alargan,
nuestros cuerpos se funden
en un suave vaivén,
un susurro de amor
que a los vientos embargan,
un abrazo eterno,
un mágico edén.
Pero el tiempo avanza,
cruel y certero,
y el ocaso del beso
se vuelve un adiós,
en la brisa se siente
el dolor sincero,
de un amor que se apaga,
dejando su voz.
Así, en el crepúsculo,
guardo el destello,
de un beso que fue,
un eterno destello.
ᴋʀᴏᴄᴋ

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