NOS HEMOS ENTREGADO
Nos hemos entregado
al hastío,
a la costumbre de habitar
sin prisa los espejos del tiempo,
en las noches que se deshacen
y reconstruyen
idénticas, invisibles,
sin memoria, ni luna,
ni incendios súbitos de aurora.
Nos hemos entregado
calladamente al olvido,
sintiendo la sed de la luz
entre los dientes,
el peso de un reloj de arena
en la garganta,
el latido y el silencio
como bajo un cristal
que ha aprendido a temblar
frente a una ventana inmóvil
y apenas guarda
el brillo del alba
en su geografía fría.
ᴋʀᴏᴄᴋ
al hastío,
a la costumbre de habitar
sin prisa los espejos del tiempo,
en las noches que se deshacen
y reconstruyen
idénticas, invisibles,
sin memoria, ni luna,
ni incendios súbitos de aurora.
Nos hemos entregado
calladamente al olvido,
sintiendo la sed de la luz
entre los dientes,
el peso de un reloj de arena
en la garganta,
el latido y el silencio
como bajo un cristal
que ha aprendido a temblar
frente a una ventana inmóvil
y apenas guarda
el brillo del alba
en su geografía fría.
ᴋʀᴏᴄᴋ

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